Hace tiempo que veo con entusiasmo lo que crecen algunas imágenes mías con las palabras de Pepe Cesto, en su Blog Ara Pacis y hoy he invertido el orden, para hacerle referencia y mostrar mi alegría por ello, aquí está su último Post y mi fotografía con él.

Cruzábamos aquellas calles del centro
estrechas, cargadas de historia,
con trasiego turbador y cosmopolita.
Paseamos despacio, con todo el tiempo
de estar en una ciudad que no te pertenece,
que te atrae y fascina por desconocida.
No había razón en nuestro estado de ánimo,
la curiosidad invadía todo su espacio.
Ser inmensamente feliz era nuestro destino.
Ser inmensamente feliz era nuestro destino.
Hermosos cuerpos brillaban en la muchedumbre,
y los bellos y misteriosos rostros anónimos
fugazmente al cruzarse nos deleitaban.
Era la gran urbe, morada multirracial,
todo un espacio rebosante de sensualidad
por todas y cada una de sus arterias y venas.
Volvíamos al hotel lo justo para tomar fuerza,
como si fuera una orilla en la que exhausto
tomas aliento para seguir con el júbilo.
Cayendo en el magico limbo de la felicidad
después de saciar un sublime deseo sexual
que ese Madrid enigmático nos producía.
Nunca se es tan feliz ni tan desgraciado como uno se imagina.
La Rochefoucauld
De mi libro:Que la vida te sea leve. Foto:@Rauldiaz








